El descubrimiento de Venezuela

Se cumple el 519º Aniversario de cuando el almirante de la mar océano, señor don Cristóbal Colón en su tercer viaje descubriera a Venezuela, la isla de Yare, tal y como llamase a Trinidad; atraviesa por boca de Serpiente, entre aquella y tierra firme y toca en territorio venezolano por Macuro actual en la península de Paria (1-2/8/1498), cuya antesala es isla de Patos, creyendo hallarse en continente asiático. Se regresa por boca de Dragón (hoy frontera internacional Trinidad & Tobago/Venezuela); ve Los Frailes, Los Testigos, así como los criaderos de perlas de Cubagua (primera ciudad de Venezuela).

 Da el nombre de Las Margaritas a una isla abundante en perlas (15/8). Saluda a los aborígenes arahuacos, de piel cobriza, ojos oscuros y algo oblicuos; pelo lacio, negro y corto; barbilampiños; de cráneos casi redondos, pues se deforma sistemáticamente durante la niñez; pómulos anchos, estatura mediana; desnudos pero su cuerpo adornado de plumas, collares de conchas y piedras, cintas de algodón y aretes en las orejas. Las casadas llevan una faldilla denominada nagua. Y, el cacique como autoridad máxima, además de los nitaínos o nobles, junto con las naborías o indios de servicio. Todos salen a su encuentro y por haber hallado “unas tierras, las más hermosas del mundo de temperatura suavísima y árboles verdes y hermosos, tal y como en abril las huertas de Valencia”, bautiza esa región de Paria como Tierra de Gracia -puerta colombina a tierra firme americana-. Pero, estudio previo, no desembarca sino unos tres días después (5/8), según la tradición, denominándola tal y como se indica, nombre que aún merece en virtud de su naturaleza, con la sola excepción de que a la vuelta de tanto tiempo, si Colón la viese hoy, quizá exclamaría, con razón justificable y muy pertinente:  “¡Mamma mia, ma questa cittá non si evolve!”, ya que además de sus condiciones de insalubridad ostenta una situación socioeconómica muy crítica por la precariedad de los servicios básicos, pese a las promesas oficiales.

Quizá su esperanza por una calidad de vida más humanizada se haya visto frustrada por el retraso e incertidumbre del proyecto gasífero “Mariscal Sucre” a cargo de Pdvsa.

No obstante, su población sobrevive, entre otros, además del turismo, por el intercambio con Trinidad & Tobago.

Fuente: El Universal.

Redaccion: ISAÍAS A. MÁRQUEZ DÍAZ