En Maturín los enfermos con paludismo toman creolina para calmar dolores

En dos días, la cantidad de pacientes pasó de 14 a 25 en el Hospital Manuel Núñez Tovar, donde aseguran que ni siquiera han recibido hidratación

La falta de tratamiento contra el paludismo en Monagas tiene desesperados a los pacientes en Maturín, al extremo que algunos han llegado a tomar creolina en cápsulas para aliviar los dolores que les produce la enfermedad.

Luis Alfonso García ha recurrido a esta práctica; para ingerirla vierte dos gotas en una cápsula, de esas en las que vienen algunos medicamentos como el omeprazol. “Agarras una capsulita, le quitas lo de adentro y le pones las dos gotas de creolina. La gente dice que si se hace el tratamiento de forma continua matas el parásito”, cuenta mientras esperaba que algún empleado de la dirección de Salud Ambiental llegara con el tratamiento del día.

García está recluido en el Hospital Manuel Núñez Tovar, donde en dos días pasaron de 14 a 25 pacientes con malaria, quienes permanecen en un espacio habilitado solo para ocho personas. Se trata de habitantes de los municipios Maturín y Acosta. Todos aseguran que no han recibido el medicamento y por ello han recurrido a recursos extremos para aliviar los dolores y la tembladera que les da cuando comienza la fiebre.

Eliseo Urbaneja, Alexander García y Adonys Núñez también han tomado creolina. Urbaneja está amarillo, tiene la hemoglobina baja y afirma que a pesar de ello se sostiene sobre sus pies porque además ingiere una infusión con hojas de quina o de cundeamor. “Hay que beber lo que sea, porque mientras esperamos que nos den el tratamiento nos morimos”, expresa.

García asegura que es una opción frente a la ausencia del tratamiento que, según afirma, es vendido en 150.000 bolívares por trabajadores de la antigua Malariología. “No tengo tanto dinero así como para dárselo a ellos”, dijo.

Adonys Núñez tiene 14 días hospitalizado con su esposa y cuatro hijos. La familia contrajo paludismo en las Aguas de Moisés, estado Sucre, durante unas vacaciones; en este tiempo, sus hijos han necesitado transfusiones de sangre y a través de algunos conocidos ha podido solucionar, pues en el principal centro de salud del estado no hay.

En ese tiempo, Núñez ha visto morir a tres personas, dos de ellas la semana pasada. Desesperado, acudió a la creolina, pero cuando el médico le dijo que causaba cáncer de estómago y de esófago se olvidó de ella. “Qué vamos a hacer, seguir esperando. Se supone que ya debo tener 14 días de tratamiento y solo me han dado tres pastillas”, cuestiona.

Los enfermos también se enfrentan a la desidia. Duermen de a dos en una camilla, usan el mismo baño que al menos 100 hospitalizados, espantan las moscas, no reciben comida y no les suministran hidratación. “Somos los excluidos, aquí ni revistan pasan”, denunció una paciente.

Hasta la semana epidemiológica 43, en Monagas se contabilizaron 13.348 casos sospechosos de malaria, según publicó esta semana el diario El Sol de Maturín. La mayoría de los afectados han contraído la enfermedad en las minas del estado Bolívar.

 

Fuente: El Pitazo.